lunes, 5 de julio de 2010

Década del ´70


Recuerdos que aplastan

Siempre hay un antes y un después de un suceso, con sus causas y consecuencias. Y un durante lleno de esperanzas y opacidades. Un durante que pisoteó el camino hacia las igualdades, un camino que se bombardeó con doctrinas y oscuras transiciones. Una época que allanó la calzada a los dictadores, con una empinada bajada que arrastró identidades, derechos y hasta una pretensiosa movilidad social aniquilada por el frio del fierro y el calor de poderosas manos.

Un suceso. Para algunos: una guerra. Para otros: una guerrilla, ¿cuál es la diferencia? La guerra fue el escudo de los dictadores, la justificación del horror. Pero detrás de ese disfraz se escondía la verdadera causa: una guerrilla. Porque alrededor de un ámbito oscuro, de cambios y desigualdades se desataba una pelea que nada tenía que ver con la llamada guerra. Para entender la diferencia hay que centrarse en el sufijo illa que es la desigual lucha entre civiles y un ejército profesional organizado por un Estado. La lucha de guerrillas es de resistencia a un invasor y se rodea por motivos revolucionarios, patrióticos y/o religiosos.

Un suceso que desató una guerrilla, eso fue la época de los ’70, no una guerra. Donde hubo culpables e inocentes. Para algunos, los primeros fueron los guerrilleros. Para otros, los dictadores. Siempre hay unos contra otros. Siempre el vs está en el medio: culpables vs inocentes, izquiera vs derecha, guerrilla vs guerra. Y acompañando a ese tire y afloje están los límites, los cuales los dictadores no supieron manejar ya que tuvieron una falta de limites en el tiempo y falta de límites en los métodos, sobre todo.

La etapa que marco con sangre y lágrimas un presente y un futuro, pero también la etapa que marcó la lucha, la inicitiva. En fin, fue una fase de cambios, que según Feinmann se dio sólo y para siempre en los ’70 porque llegados los años posteriores, especificamente en los ’90, “no hubo ni hay proyectos, no hubo ni hay inquietud de hablar y querer cambiar el mundo, como sí pasó en los ’70 donde se resolvieron historias, donde ya todo está hecho.”

Entonces, ¿qué puede hacer el hombre de los ’90? Si todo está terminado, bien o mal, pero terminado. Las palabras de Feinmann son las que asustan y a la vez hacen dar cuenta cómo se manejó y se maneja a la sociedad después de la guerrilla, porque los hombres de esa etapa fueron los responsables de la debacle económica argentina aunque también fueron los responsables de escribir una historia tan fuerte para que quede marcada en el conciencia de la sociedad.

Y del mismo modo que piensa Feinmann piensan muchos otros, como es el caso de las lineas que recorren una famosa canción de Lito Nebia (“Ayer nomás”) donde deja pensando a muchos con un pentagrama acariciado por una triste pero real letra: “Ayer nomás salí a la calle y vi a la gente, ya todo es gris y sin sentido, la gente vive sin creer”.

¿Por qué la sociedad vive sin creer? Será porque esas historias concluyeron no de la mejor manera. Será porque el “homo del ‘90” heredó un miedo, una persecusión que no se quita con querer alentar o sacudir con palabras. Es un miedo al resultado, a sufrir torturas que ningún humano tendría que soportar. Porque no siempre el fin justifica los medios, sobre todo cuando los medios son tan inadmisibles y cuando el país sigue su rumbo sin pensar en los derechos y seguir aplastados por recuerdos y por la presencia de oscuras mentes que todavia tienen lugar en la sociedad de hoy.


http://www.encuentro.gov.ar/nota-1272-Las-decadas-del-60-y-70.html


http://www.historieteca.com.ar/Historia/decada70.htm

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